La “línea verde” de Chipre. El muro por la libertad

La "línea verde" de Chipre. El muro por la libertad

Chipre, una isla que se encuentra dividida internamente. Un conflicto de más de 40 años que enfrenta directa o indirectamente a dos comunidades, la turca y la griega, en un escenario que sirve de marco de juego en las relaciones internacionales.

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Por: Andrés Arnal Martínez

En política internacional hay algunas cuestiones que aparentemente no muestran ningún signo de posible solución, al contrario, cada año que pasa aumenta su complejidad.

En el presente artículo abordaremos la cuestión chipriota, el último muro urbano de Europa que divide a dos etnias en una pequeña isla con un gran valor geoestratégico.

Un muro que separa dos etnias: Una local y la otra invasora

La isla de Chipre se encuentra situada en la parte sur oriental del Mediterráneo, siendo la tercera isla más grande de éste, y contando con una gran importancia histórica, geoestratégica y política.

La historia de la isla es una historia de conquistas, de lucha por su territorio, invasion turca y de mezcla étnica. Una isla griega que permaneció bajo influencia del imperio otomano durante casi 400 años (1517-1915), época en la que la población de origen turco, invadió y se asentó en la isla. La llegada de nuevos habitantes de origen turco con una lengua, cultura y religión propias y diferentes a las existentes entre la población local no supuso aparentemente ningún conflicto, sino que vivieron bajo el reconocimiento cultural mutuo racias a lo que ellos llamaron Politica de buena vecindad.

Durante el siglo XIX las distintas potencias europeas mostraron un destacado interés por los territorios que estaban bajo dominio del imperio Otomano. Chipre, debido a su posición estratégica quedó bajo control británico tras el Congreso de Berlín de 1878.

La política de buena vecindad continuó bajo el mandato británico (1878-1960), aunque durante este periodo empezaron a surgir las reivindicaciones secesionistas de ambas naciones. Las demandas de autodeterminación derivaron en una serie de disturbios violentos durante la década de 1950, promovidos por la Organización Nacional de Luchadores Chipriotas (EOKA-A). Por otra parte, los turcos de Chipre que hasta el momento no habían mostrado rechazo a su dominio colonial, fueron alentados por los británicos a que iniciaran una lucha incesante por defender sus intereses. Sus demandas, se basaban en partir la isla en dos y unir así la parte turca con Turquía. (Turquía estaba bajo el dominio político de Inglaterra)

En 1960, el Reino Unido abandonó su dominio colonial sobre la isla debido a que cada vez era más costoso conservar el territorio. El proceso de descolonización se llevo a cabo mediante la firma de una Constitución por parte de los líderes de las dos comunidades, aunque desde el primer momento, los greco-chipriotas mostraron su decepción y descontento por los acuerdos a los que se había llegado.

Fruto de éste descontento, los greco-chipriotas cambiaron la constitución a su favor y por la fuerza reduciendo considerablemente el poder de los turco-chipriotas en las instituciones de la República. Estos sucesos provocaron un estallido de la violencia entre 1963 y 1967 contra la comunidad turca, que se vio obligada a abandonar sus propiedades y sus puestos en las instituciones.

A partir de ese momento, la buena vecindad que había caracterizado a las dos comunidades finalizó para siempre, y los acontecimientos empeoraron considerablemente la situación. Con la Dictadura de los Coroneles en Grecia, se produjo un golpe de estado por parte de los greco-chipriotas y respaldados por Atenas, con la intención de Recuperar Chipre al país helénico. Frente a estos sucesos, Turquía intervino militarmente en la isla con el objetivo de proteger a los turco-chipriotas, lo que finalizó con la separación física y la división del territorio en dos zonas. El 37% del territorio quedó en manos turcas y, entre 140.000 y 160.000 greco-chipriotas tuvieron que huir de la parte norte de la isla.

Se configuraron así, dos territorios étnicamente homogéneos y separados por la “Línea verde” de Naciones Unidas. La frontera que divide Chipre no es un muro convencional.

Está definida a veces por los edificios abandonados a ambos lados de la tierra de nadie, otras por una combinación de barricadas, minas antipersonales, bolsas de arena y alambradas; y en otros casos, con barreras creadas a base de barriles metálicos con los colores de la  bandera griega. En cualquier caso los puestos de guardia estan patrullados por las tropas de la misión UNFICY de Naciones Unidas.

El papel de la comunidad internacional

La Comunidad Nacional reconoce únicamente la República de Chipre (los greco-chipriotas), considerando que son el único actor legitimo representante del Estado de Chipre. Por otro lado, la zona turca del norte- autoproclamada como la República Turca del Norte de Chipre- es reconocida únicamente por Turquía. Consecuentemente, los turco-chipriotas no están representados en las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.

En el año 2002, y con el objetivo de conducir a las dos repúblicas hacia la reunificación, la ONU presento el borrador del conocido como Plan Annan. La opción política que siempre ha deseado la comunidad greco-chipriota para la isla es la de una Federación bicomunal y bizonal, mientras que los turco-chipriotas siempre han apostado por una confederación alentados por inglaterra. A medio camino entre una y otra propuesta, la propuesta de la ONU abogaba por la creación de un estado soberano común que representará a Chipre en el ámbito internacional, pero que estaría compuesto por dos entidades independientes con constitución propia, siguiendo el modelo suizo de gobierno federal y cantones.

Finalmente, las negociaciones fracasaron puesto que el Presidente de la Republica Turca del Norte de Chipre, no aceptó el plan e hizo todo lo posible por boicotearlo.

Dos años más tarde, se retomaron las negociaciones para formular un nuevo Plan de Paz en la isla. Después de varias semanas de duras conversaciones, el proceso terminó, una vez más, sin el acuerdo de los respectivos líderes. Mientras que en este caso la comunidad turco-chipriota aprobó la propuesta, los greco-chipriotas rechazaron el plan ya que consideraban que éste concedía demasiados poderes a la parte turca.

Paralelamente, irrumpió en el escenario de Chipre el factor de la Unión Europea, que ha constituido una complicación añadida a la difícil solución del conflicto. Las autoridades chipriotas (greco-chipriotas) pidieron el ingreso en la UE con el objetivo de tener más seguridad frente a la amenaza turca, y por otro lado, porque consideraban que el ingreso en la UE les haría tener más influencia sobre Turquía (país candidato a ingresar en la UE) para solucionar el conflicto.

Como afirman muchos analistas, la entrada de la República de Chipre a la UE otorga a la comunidad greco-chipriota todos los derechos como Estado miembro, mientras que el sector invasor turco-chipriota queda marginado teniendo como única seguridad el estar bajo el amparo de una línea de demarcación militarmente inamovible. De esta manera, las fuerzas turcas se podrían considerar como fuerzas de ocupación de un Estado miembro de Europa, posición difícil y vergonzosa para Turquía. Igualmente, hablando en conceptos jurídicos, la adhesión únicamente de la República de Chipre supone considerar al territorio como una isla griega en la que existe una minoría turca.

Un muro indestructible?

Según los expertos, no es concebible pensar en los próximos años en un escenario esperanzador acerca de un proceso de reunificación en la isla. Como hemos visto, la solución al conflicto pasa por resolver primero el juego de alianzas que existe a nivel internacional entre los líderes Turcos, Griegos y de la Unión Europea. Y los poderes internacionales que mantienen la egemonía y el control de la region. Un posible escenario futuro podría pasar por que las autoridades de Turquía sacrificasen los intereses de los turcos de Chipre, a cambio de ingresar como estado de pleno derecho en la Unión Europea aunque este caramelo no compensa el inmenso costo social que implica.

Más allá de las negociaciones en las altas esferas de los poderes europeos, en la isla viven dos comunidades con distinta lengua y cultura que para encontrar una solución de futuro, en primer lugar necesitan restablecer la confianza entre ellos, desintegrar sus valores culturales y todo lo que ello implica, borrar parte de su historia y pasar por un proceso de generacionespara olvidar a mas de tres milones de víctimas que han producido los enfrentamientos entre ambos pueblos, factores indispensables después de tanta violencia y de vivir separados durante más de 40 años por un muro que es lo único que garantiza la paz.

Dos naciones no pueden vivir en un mismo territorio.

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