EL GRAN DILEMA DE RAMFIS DOMÍNGUEZ TRUJILLO

Nosotros encendemos el horno para que todo el mundo cueza en él pan.

 

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN.- La idea del partido Esperanza Democrática es una criatura creada por el doctor Luis Manuel Campillo en la ciudad de Miami a quien todo el mundo conoce como el Tribuno por excelencia. En todos esos avatares políticos para comenzar una lucha democrática a favor del país estuvimos todos involucrados. ¡Todos!

Cuando el doctor Campillo me llamó para que me involucrara en el asunto de Ramfis, pues le dije que sí, que por él haría lo que fuera necesario para llevar al joven político a dar a conocer sus ideas políticas. Así fue. Me nombraron Director de Comunicaciones del movimiento en cuestión. Recorrí con un hombre serio y amigo llamado Emil Rizick, antiguo dirigente peledeísta gran parte del país. Nos sentíamos muy bien con esos nuevos bríos de tratar de adecentar la República Dominicana con sangre nueva. Con el tiempo comenzaron a caer los atrapapesos que eran más Ramfistas que el Papa. Allí me di cuenta lo que había. Discutí varias veces con Rizick y me dio la razón. Recordé que hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para vivir dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando vive preso: la llama del Perú se echa en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza, o le ponen más carga que la que ella puede soportar. El hombre debe ser por lo menos, tan decoroso como el elefante y como las llamas.

Desde el principio se le dijo a Domínguez Trujillo que había que escribir los estatutos del Partido y su pensamiento político. Cosa que no hizo para ese entonces y que no ha hecho hasta hoy. Claramente el interés no era formar un partido político, sino mantener el movimiento para ver si Hipólito Mejía se colaba como candidato para entonces como movimiento tener luz verde en todas las ramificaciones del país. Ahí comenzó el fundamento del movimiento a perderse en las brumas. Como Director de Comunicaciones era mi énfasis. Mientras recorríamos el país los voladores de a peso se montaban el carruaje de Ramfis esperando que el hijo de Angelita tirara cuartos como lo hacía el Jefe. Con el tiempo se dieron cuenta de que el líder no tenía dinero para mantener sanguijuelas. Y todo el mundo fue reguilando salvo algunos que estábamos metidos en el asunto en serio.

En varias reuniones se discutió el asunto del Padrón del Partido, pero como no había dinero ni voluntad para salir a las calles a recoger firmas, ciertos dueños de partidos políticos que lo tienen para la venta, en varias ocasiones se reunieron con el hijo de Angelita para venderle un Partido. Los precios oscilaban entre 2.5 millones de dólares y 3.5 millones de dólares. Reuniones iban y venían. Para ese entonces se rumoraba que un príncipe que anda loco y haciendo diabluras le iba a donar US10 millones de dólares al Movimiento (entiendase a Ramfis), para resolver el callejón sin salida  económico que tenía el movimiento. Todos las «atrapapesos» bailaban raudos y alegres, «El Son se Fue de Cuba.»

Al doctor, Luis Manuel Campillo le informaba de todo lo que pasaba respecto al fracaso del movimiento. Le dije en una de mis misivas que Nuestra América es madre fecundísima y fuente cristalina en el alumbramiento de hombres inmortales. Yo no sé que simpático atractivo, qué fraternales impulsos, me llevan a mirar con más propias las bravuras, padecimientos y esperanza de la tierra dominicana. No veía en Domínguez Trujillo a un hombre con ribetes de inmortalidad. No era político de fuste. Se ufanaba de no serlo y, según él «hacia lo que le daba la gana.» En un programa de televisión en Santiago disparó esas afirmaciones y luego del programa uno de los periodistas entrevistadores me dijo que aguantara ese caballo desbocado, porque de seguir asi saturaría a todo un pueblo que veía con buenos ojos sus postulados. Con ese nuevo bisonte e infatuado Trujillo me encontraba ya en el recodo del camino. De regreso a la capital varios periodistas que tenían como invitado al hijo de Angelita me dijeron que cancelara el programa porque ya sería fiambre lo que habría Ramfis que en todos los programas decía lo mismo. Costumbre que todavía no deja.

El error garrafal de Ramfis ha sido por no tener una estructura política que defienda los postulados de los estatutos del Partido, porque no los tiene. Como no tiene gente para formar su propicio partido ahora se ha reunido con las paliduchas sanguijuelas para solo formar un grupo de bullosos entre los que se encuentran los atrapapesos que no dieron bola ni con Hipólito, Leonel ni Danilo.

¿Por qué en su primera etapa me uní al grupo de Esperanza Democrática? Porque el doctor Luis Manuel Campillo me lo pidió y a un amigo no se le dice que no. También, porque, Ramfis Domínguez es un ciudadano que nació en 1970 y tiene el derecho de hacer política y los que lo adversan en ese sentido son antiguos trujillistas que quizás sus padres están más comprometidos con la sangre del pueblo dominicano que el propio déspota. El pro Trujillismo no es bueno, pero el anti Trujillismo, tampoco. El pueblo dominicano no quiere un Trujillismo sin Trujillo. Se necesita la Segunda Restauración de la República Dominicana con las reglas de jugo bien claras. Honor señores, a la tierra de Santo Domingo, porque no admite déspotas, y al general Luperón que nos enseñó tener decoro.

Para terminar con punto redondo estas hilvanadas ideas ahora le tiraron la canana a Ramfis de la Mancha Negra y la Mancha verde. Tremendo maleficio. Domínguez Trujillo tiene cuatro años amenazando que viene definitivamente para el país, cosa que no es cierta. Él tiene a su esposa y sus hijas en la Florida y como es imitador de su abuelo, Rubirosa y su tío Ramfis en materia de mujeres es muy difícil que se mude a tierras quisqueyanas. No debe olvidarse de que las tareas políticas en el orden virtual no son las mismas que en el orden cotidiano dominicano. Ya él tiene bastante experiencia en esos menesteres de los bateyes y antiguos ingenios que hemos recorrido juntos.

Que no se le olvide al nieto del déspota que si no tiene luz propia no llegará a ninguna parte políticamente hablando. Y calzado de sus vocingleros están los merengues de Trujillo que por cierto son muy hermosos, pero en el recuerdo nos trae aquella máxima que dice: « Imponerse es de tiranos. Oprimir es de infames.»

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©- Daniel Efraín Raimundo.
Santo Domingo de Guzmán. Domingo, 17 de diciembre de 2017. Imposible escuchar la música sin leer el artículo.

Daniel Efraín Raimundo

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