¿De qué hablará el Presidente  el martes 27 de Febrero?

¿De qué hablará el Presidente el martes 27 de Febrero?

“Mas Quisqueya la indómita y   brava

Siempre altiva la frente alzará,

Que si fuere mil veces esclava

Otras tantas ser libre sabrá”.

El próximo martes 27 de Febrero se cumplirá el 174 aniversario de haber sido proclamada la Independencia Nacional dominicana, luego de 22 años de oprobio vividos con la invasión haitiana que se instaló desde el 1822 hasta 1844. Día como el 27 de Febrero, marcado por la lucha y el triunfo de la razón sobre la opresión, deberían  ser aprovechado para revisar el estado actual de postración  en que se halla la Soberanía Nacional, de cara a la excesiva y abusiva migración haitiana, y que es el mayor de los problemas que tiene el país. Por  la trascendencia histórica de este acontecimiento luminoso, los presidentes de la República, desde el escenario del Congreso Nacional, presentan sus discursos de juramentación o de rendición de cuentas. Casi siempre hay una gran expectativa. ¿De qué hablará el presidente, esta vez ?

Por lo general,  el presidente toca unos temas  que ya son tradicionales  en sus discursos:  lo económico, la generación de empleos, la educación, el desarrollo del turismo. Quizá hablará del Pacto Eléctrico y el Pacto Fiscal, de sus “visitas sorpresas”. Son temas que, por lo habitual, resultan cómodos para el mandatario, pues les permiten envolverse en una aureola de optimismo futurista,  y a mediano plazo. No les han interesado hasta ahora, más bien los rehúye, asuntos que echarían por el suelo las expectativas de su clásicas piezas oratorias tal y cómo lo es afrontar discursivamente  el  cómo gobernar para dos países: República Dominicana, y Haití sumergido en ella, a expensa del Presupuesto dominicano, y en consecuencia, abordar el perjuicio y el hasta cuándo. El gobierno, en nombre de la transparencia, debería decirle a la ciudadanía  cuál es, en detalle,  el presupuesto  que están consumiendo  los haitianos  en  materia de:

 

Atención medica y maternidad, regularización migratoria, niñez desvalida, alimentos, educación, desayuno escolar, disponibilidad de aulas y útiles escolares. ¿Cuántos son, en total, los empleos, formales o informales en manos de los haitianos, el número de becas universitarias o para estudios superiores, agua potable y energía eléctrica, sin pagarla. Debería  rendir un informa de la criminalidad, delincuencia severa, y violencia de genero  que se reportan de los haitianos en nuestro país. Conociendo la ciudadanía esta parte importante de las estadísticas nacionales, estará mucho más consciente de que está pagando altos impuestos y baja calidad de vida, no solo por la orgia  de la corruptela y la impunidad, sino porque tenemos que mantener a la población a haitiana, tanto a la que está, como a la que, con el estimulo, sigue llegando, pues  el Presidente  lo desea.

Un discurso pronunciado en este esta fecha, debería ser duramente cuestionado si el  presidente  obviara referirse a esta  migración  que se ha volcado sobre el país, infundiendo toda clase de terror y de amenaza. El presidente debería explicarle  al país y al mundo  cual es su estrategia nacional, al  entregarle el país a los haitianos, y a los intereses de quienes asumen su defensa dentro de nuestro país. Es bajo el mando del presidente actual, sin exonerar de culpa a los otros,  donde más se ha  expuesto, humillado y ultrajado, deliberadamente, a  la Soberanía Nacional. El  presidente sabe lo que hace, y por tanto, no ignora a qué conduce esa situación inducida y reforzada desde sus gobiernos. Esta es una entrega mucho más nociva que planificaron Pedro  de Santana y Buenaventura Báez, en sus momentos.

Llevo varios años comentando y alertando sobre la línea expresa, en los discursos del presidente, de no tocar, ni por asomo el problema fundamental que tiene la República Dominicana, y que no es otro que la Migración Haitiana. Sigo insistiendo en lo mismo, porque el país necesita esa rendición de cuenta, porque está afectado y oprimido en su propio territorio, por un a migración que lo estrangula. Como el presidente ha actuado para que  esta situación  se mantenga como una espada sobre el país, y  como una negación de nuestra historia de lucha, también  debe sentir la obligación de explicarle al país  cual es su estrategia, y al mismo tiempo escuchar lo que piensa la ciudadanía dominicana, a la que usted se debe, y no a  intereses de esa migración (ni a los sectores que están detrás) Con la migración haitiana ocurre que no es una migración cualquiera. Se trata de gente que tiene interiorizado que este territorio le pertenece. ¿Por qué el presidente evade el peligro de esa realidad?

Revisando el documento histórico ”MANIFIESTO DEL 16 DE ENERO 1844, legajo donde están plasmados los motivos  que existían para desligarse de Haití,  pondero y valoro  más el hecho de que un país  sin soberanía e independencia, está como en el aire, a merced de lo que otros quieran decidir por él. Duarte con su ejemplo nos enseñó que “VIVIR SIN PATRIA ES LO MISMO QUE VIVIR SIN HONOR”. Y  así, sin honor, es como muchos gobiernos han conducido a la República Dominicana, como para negar la dignidad de nuestros antepasados. ¿Habrá tenido el  Presidente  el espacio de tiempo y de deseo de leer el documento donde se plasman los motivos de independencia?

”.

Dada la situación, un discurso como el que nos dispensará el presidente, debería, por respeto a la solemnidad que  encierra el 27 de Febrero,  constituirse en una pieza de desagravio, respecto a quienes nos libraron del yugo haitiano. El 27 de Febrero próximo, la bandera nacional debería colocarse a media asta, de luto, pues este lienzo sagrado ha sido profanado, quemado, y hecho tira por los haitianos, en varios lugares de la geografía nacional, y ante la mirada complaciente de autoridades que han permitido todo aquello sin ninguna consecuencia, indicando así que son ellos iguales e idénticos a aquellos, por cuanto se lo permiten.

En este año los haitianos han profanado templos, incluido el Altar de la Patria. Todo ha sido una trama, una conspiración donde entra, como en forma natural, el nombramiento de un individuo, (Andrés Boció Fortuna), como Cónsul en Haití, pero que en anteriores años,  en funciones similares, hubo de ser cancelado  por traficar con haitianos ilegales en el país. Ese es su gran mérito, y he ahí su premiación. De persona como él  se rodea el presidente, pues le sirven a la trama siniestra.

El día de la Conmemoración  de la fiesta de Independencia, y de su Soberanía, llega en el peor momento. El presidente se ha comportado como quien no conoce, o como quien conociéndola, desprecia la historia e hidalguía de quienes nos liberaron del yugo haitiano. ¿Habrá reflexionado alguna vez, el Presidente, las letras del Himno Nacional dominicano: sus batallas, su exhortación, la gloria, todos sus mensajes? Habrá :auscultado el Escudo Nacional, y su simbología?. Si así ha sido, entonces deberá reflexionar interiormente, si los hechos de traición a la patria a los que estamos asistiendo, están en consonancia con todo aquello.

 

Hoy los haitianos son una gran amenaza, una indetenible amenaza sobre los dominicanos, pues así lo ha preferido el presidente a favor de ellos y en abierta  traición con los intereses de nación. El reino de los haitianos sobre nuestro territorio, había terminado el 27 de Febrero del 1844, y en las siguientes batallas, donde hubo de combatirse para que no volvieran, pues lo que consta en el MANIFIESTO DEL 16 DE ENERO DEL 1844, era el repudio a una era que no podía volver. Véanse solo algunos ejemplos:

  • Infame opresión; estado de degradación, yugo pesado y denigrante, humillación, esclavitud, disimulada perfidia, un tirano feroz.
  • Con él (con el gobierno haitiano) entró a Santo Domingo la maraña de todos los vicios  y todos los desordenes, la división, la delación, la violencia, la calumnia, la discordia la destrucción.
  • Las familias más respetables emigraron, y con ellas desaparecieron  de la tierra  los talentos.
  • Autorizó (mediante la ley del 8 de julio del 1824) el latrocinio y el fraude. Prohibió la comunidad de las tierras  comunales. Con esa medida  acabó por arruinar  los hatos, y empobrecer  a muchos padres de familia.
  • Forjó planes destructores, estableció el espionaje  e introdujo la cizaña  y la discordia  en los hogares domésticos 
  • Propagó sus principios  corruptores. Poco le importaba  arruinarlo y destruirlo todo.

Y este es el reino que el Presidente de la República Dominicana quiere, contrariando a los padres  y madres de la Patria, hacer  retornar, por eso le abre la frontera a los haitianos y quita derechos y oportunidades a los dominicanos. Ese reino que los Trinitarios combatieron hasta echarlos de aquí, es el mismo reino que sigue gravitando en Haití  donde ni siquiera se entregan documentos de identidad, para que sea otro quien se los documente, y alegar luego, que son de aquí. Así mismo es el reino que ha colocado a Haití como  el país más pobre del mundo.

El futuro del país esta oscuro, por eso el presidente volverá a insistir en que seamos optimistas, y que un buen futuro nos aguarda, pero es la realidad que vivimos la que puede  asevera o niega  el contenido del discurso, pues lo que se ve es un futuro ciertamente infausto, degradado e empobrecido por gente que como las de Haití, anhela el territorio para que el mismo sea una extensión de la ruina que ellos tienen,  y de la que quisieron librarnos los Trinitarios.

¿Qué país está viviendo una calamidad como esta, tan patética como real ?. La bonanza que para el futuro, probablemente  describirá el presidente en su oratoria, si fuera tal, será, de algún modo,  para los haitianos. Es por eso que el martes 27 de Febrero la bandera nacional debería estar a media asta, de luto,  ente el atropello,  la traición, y la burla de que  es objeto la Soberanía nacional, y valentía probada en cruentas batallas, y hoy todo ese heroísmo patriótico es entregado a los haitianos por las propias autoridades dominicanas en atención a injerencias extranjeras que nada han aportado a nuestra historia de lucha.

 

Hoy, la superficialidad con que parte del Congreso Nacional, el gobierno y muchas de sus autoridades asumen los intereses  nacionales, es tal que ofende la conciencia nacional de cada dominicano y dominicana que ve con impotencia, cómo se desvanecen esos ideales. Tiempo es para pensar en lo dicho por Bien lo dice el ideario de Duarte: “LOS ENEMIGOS DE LA PATRIA, POR CON SIGUIENTE NUESTROS, ESTÁN TODOS MUY ACORDES EN ESTAS IDEAS: DESTRUIR LA NACIONALIDAD AUNQUE PARA ELLO SEA PRECISO ANIQUILAR LA NACIÓN  ENTERA” 

Frente a esta traición oficial que socava los cimientos de nuestra nacionalidad y soberanía, pensemos que este momento debe pasar, pero depende de la actitud con que se asuma en función de  luchar a todo dar por lo que nos pertenece como legado  del ayer,   y del hoy, y para decir  con mucha fe: DIOS,  PATRIA Y LIBERTAD! 

 

 

Lic. Melania Emeterio Rondón

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