Cada quien luche por su patria, esta es la mía.

Por:Claudio Caamaño Vélez

claudiocaamano@gmail.com

Tomado de Acento.com

El sentimiento de patria, a veces es difícil de entender. Se parece mucho al sentimiento de familia. ¿Por qué un padre quiere más a sus hijos que a los hijos del vecino?

Por una razón muy sencilla: son suyos. Así mismo una persona tiende a preocuparse más por su hermano de patria, que por un extranjero.

Y de igual manera, como un padre debe primero velar por su familia, un Estado debe primero velar por sus nacionales.

La falta de controles fronterizos y un régimen migratorio inefectivo se deben a la corrupción imperante. Una mafia en la frontera que cada año mueve miles de millones de pesos.

Por otro lado, países y organismos internacionales exigen a la República Dominicana una flexibilidad migratoria como condición para préstamos internaciones; buscando que nosotros asumamos la presión migratoria de otros países, en especial de Haití.

Y a estos gobiernos serviles, inmorales y antipatrióticos se les importa que nuestra nación se vea afectada, con tal de que le sigan prestando dinero, para seguir robando y aumentando sus asquerosas y mal habidas fortunas.

Hay personas que insisten en que debemos ser solidarios con el migrante. Pero es muy fácil compartir lo colectivo, mientras se conserva lo particular. 

Los que quieran ayudar a los haitianos, u otros extranjeros, que tomen sus patrimonios personales y los pongan en un fondo de ayuda, pero que no vengan a decirnos que este país, levantado a sangre y fuego, se lo regalemos por pedazos a nadie.

Esta es la República Dominicana, el país de los dominicanos y para los dominicanos. Respeto al que piense diferente, pero mi opinión hay respetarla también.

No estoy incitando al odio; todo lo contrario, estoy incitando al amor… Al amor por nuestro país, por nuestro pueblo.Dirán que soy racista, xenófobo, que soy un reaccionario.

Cosas que quienes me conocen saben bien que no soy.

Pero prefiero mil veces que me digan todo eso a comportarme como un traidor o un mercenario.

Seguiremos atentos y vigilantes.

Tratando de asumir con el mayor respeto y objetividad posible este tema.
Me despido citando a nuestro patricio Juan Pablo Duarte: “Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”.

Hay personas que insisten en que debemos ser solidarios con el migrante. Pero es muy fácil compartir lo colectivo, mientras se conserva lo particular.

Esta es la República Dominicana, el país de los dominicanos y para los dominicanos. Respeto al que piense diferente, pero mi opinión hay respetarla también.

No estoy incitando al odio; todo lo contrario, estoy incitando al amor… Al amor por nuestro país, por nuestro pueblo.Dirán que soy racista, xenófobo, que soy un reaccionario.

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