A la Mujer militante sociopolítica

República Dominicana  es una tierra que en los distintos periodos de su historia  ha podido contar con mujeres y hombres que lo han dado todo por ella. Cada una de esas épocas  ha tenido sus urgencias propias, pero en cada caso, los y las convidadas,  sin hacerse esperar, han hecho acto de presencia. Por eso se les ha distinguido como patriotas y mártires de la Patria. Hoy el país tiene, quizá sin precedentes, urgencias que lo desbordan y lo cercan. Esas urgencias de hoy son retos a priorizar, por lo que  urge una ciudadanía con voces vigorosas que la conduzcan hacia un estado y una actitud resueltamente contestataria.

¿Cuáles son esas urgencia de hoy?. Basta dar una ojeada al periódico, la televisión, o escuchar la radio para  ver la reiteración de los mismos temas, pero la amenaza más significativa, la que está rezagada en los medios de comunicación, y en muchas de las conciencias ciudadanas, es el problema migratorio: la excesiva migración haitiana, y el peligro que asecha a la nación y a su soberanía, de materializarse el proyecto de fusión de ambos países. Sobre este particular hay muchos temores, y una actitud de rehusar, no solo a tratar el asunto, sino de atreverse a levantar un  dedo para revertir la situación. ¿Por qué?

Países muy poderosos, que no permiten haitianos en su territorio, quieren compadecerse de Haití perjudicando a la República Dominicana. Es inaceptable que en nombre de la compasión, un país sucumba frente a una abrupta y abusiva migración como lo es, a la luz del sol, la migración haitiana. Lo de la migración ha sido siempre una preocupación, pero con poca acción.En Cien Años de Feminismos Dominicanos, aparece un trabajo cuyo título es “Migración”, y fue escrito por Carmen G. de Peynado, y fue publicado en 1924, en laRevista Fémina, y dice lo siguiente:

El problema de la inmigración es uno de los más serios, sino el más serio, que tiene que enfrentar el Gobierno dominicano, porque es como uno de esos remedios que sabiamente administrados, son tónicos vitales y de lo contario venenos lentos o violentos. No obremos a la ligera, que en la vida de los pueblos, como en la de los individuos, los errores de cierta clase una vez cometidos, no se subsanan”. Tomo1, pág.461 ¿Tiene esto, algo que ver con la actualidad?

Si este problema  fue  visto como grave hace cien años, la situación, hoy en día  habría que buscarle otro calificativo. Es por eso que alertar en esa dirección es un ejercicio correcto, y necesario en virtud de la peligrosidad implicada. Hay que reiterar, no importa cuantas veces, hasta que esté creada la conciencia del problema, y asomen reacciones y actitudes en mujeres y hombres que, venciendo el miedo y la extraña ceguera, quieran salvar esta heredad. Hay que poner por delante el compromiso delegado por los Padres y madres de la patria. No importa que el pujante “Movimiento Social Verde”, que lidera la lucha contra la corrupción y la impunidad, parezca no importarle la amenaza a la soberanía y el futuro dominicano. Ellos sabrán con quién están. La historia les juzgará!

Mantener, de cara a la invasión haitiana, el espirito firme y la convicción  a cuesta, debe  colocarse  como una de las urgencias de la hora. Es una oportunidad histórica para que la mujer dominicana haga proezas de amor patrio. Ningún país, teniendo recursos humanos que respondan por él, debe permitir que triunfe el imperio del abuso y el ventajismo. La mujer, en esta hora, puede ser la diferencia. Nuestra historia registra los nombres de numerosas mujeres que, como Maria Trinidad Sánchez, Carmen Natalia Martinez Bonilla, supieron, desde su compromiso, defender con entereza la principal heredad: la tierra que le vio nacer, crecer y desarrollarse.

Un aporte oportuno seria que las mujeres que están organizadas desde proyectos artísticos, políticos, comunitarios, sindicales, religiosos o educativos, y otras que se sientan convidadas y comprometidas, se constituyeran en una fuerza para que Dominicana revierta las amenazas a la pérdida de su soberanía, y hasta de su territorio. Hay que tener clara la conciencia de que todas las luchas y esfuerzos que libremos, quedarían sobrando si perdemos el legado de nuestros antepasados, y que ningún país ayudó a construir.

Existe en la actualidad el Foro de Mujeres Políticas de la República Dominicana, una organización que tiene su origen en el Parlamento Centro Americano y del Caribe, PARLACEN. Las militantes que pertenecen a este mecanismo de participación política, están llamadas a intervenir con acciones positivas a favor de sus países, y constituirse en herederas legítimas de las luchadoras que les precedieron. Su conciencia política ha de inducirle a comprender que la pérdida de la soberanía, e incluso de territorio, es el problema político de mayor nivel que nos presenta la historia, pero hoy más agravada. Este es un asunto de sobrevivencia como nación, y frente a esto, en término de prioridad debe estar primero que todas las demás luchas.

Es esperanzador para el país, que desde este “Foro de Mujeres Políticas”, parta la conciencia de que nunca, como ahora, nuestra sobrevivencia como nación independiente había estado tan amenazada. La gravedad es más lastimosa porque la clase política, no ha querido encarar este problema, e incluso algunos connotados dirigentes son confesos prohaitianos, y no les interesa la aplicación de medidas contra los planes que se cuajan para favorece a Haití. Así las cosas, el país necesita confiar en que la inteligencia de las mujeres sabrá poner, por encima de los dirigentes  e incluso por encima de los partidos, el interés nacional.

Los mismos Estatutos del Foro llaman a ser proactivas y contestatarias. El Art. 7.6 ordena: “Profundizar en el análisis, estudio y conocimiento de la problemática nacional, a fin de formular propuestas que contribuyan a la consolidación del sistema democrático, a la solución de los problemas particulares, y al fortalecimiento del Estado de Derecho en la República Dominicana”. Por igual, el Art. 8.2 de esos Estatutos, les recuerda que debemos: “Realizar análisis, propuestas y actividades concretas para conseguir consolidar la paz firme y duradera en la República Dominicana”.

Las mujeres  políticas, en consonancia con esos Estatutos, están llamadas a actuar, a jugar un papel trascendente, a la altura de la delicada situación por la que atraviesa nuestro país, amenazado por intereses internacionales, el Estado haitiano, y un consenso lamentable de traidores-as nacionales que poco les importa los perjuicios a su propio país. Se necesitan voces vigorosas y autorizadas, y esas condiciones residen en las mujeres que no estén contaminadas por la traición a la patria.

Ellas, las mujeres, pueden empoderarse, tomar la palabra y la acción, pues el momento actual las emplaza, y hace oportuno recordar lo dicho por el patriota Federico Garcia Godoy, quien en su libro “EL Derrumbe” puntualizó que “Los que no tienen perdón del mundo ni de la historia, son los pueblos que sin protestar virilmente, sin erguirse con decisión indomable, dejan que pedazo a pedazo se le cercene su autonomía, lo que les da personalidad de relieve inconfundible  en el concierto de las naciones” pág. 210.

Este pensamiento de Godoy  lo interpretaron mujeres como las de la Independencia, las de las Restauración, las que rechazaron la Primera Intervención Militar Norteamericana las mujeres de Abril, y otras exponentes como, María Trinidad Sanchez, Ercilia Pepín, Evangelina Rodriguez, Petronila A. Gómez, Carmen Natalia Bonilla, Minerva Mirabal, Aniana Vargas, Picki Lora, que supieron defender a su país en momento de grandes dificultades. A ellas hay que seguirles el rastro. Por qué no seguir sus rastros?

Cuando la primera Intervención Militar Norteamericana (1916) a nuestro territorio, surgieron  organizaciones patrióticas de mujeres en defensa de la soberanía mancillada: Frente Antimperialista, Junta Patriótica de Damas. De ese periodo hay numerosas cartas escritas por mujeres que se expresaban a favor de la devolución de la soberanía. Sus comunicaciones estaban dirigidas a las autoridades intervencionista a las cuales hacían la petición. Hoy se necesita que surjan nuevas organizaciones pro- patria, liderada por mujeres opuestas al abuso en contra del país

Resaltando el papel de las mujeres dominicanas, frente a la Intervención Militar Norteamericana a nuestro país, Myrna Herrera Mora, en su libro “Mujeres Dominicanas 1930- 1961 reseña que “Hasta en Nueva York, algunas inmigrantes de la región dominicana del Cibao crearon la Asociación para la Defensa Nacional. La mujer constituyó un frente antimperialista y luchó muy activamente por el retorno y la devolución cabal de la soberanía del país”. Pág. 43

En el Tomo 1, pág.373 de “Cien Años de Feminismos Dominicanos”,  se consigna que  Petronila Angélica Gómez, refiriéndose al momento en que aparece la Revista Fémina, se lamenta al decir que “Aparece esta revista científico- literaria y de interés general en momentos bien aflictivos para la familia dominicana, aparece cuando sobre el santo suelo de la Patria soplan ráfaga del más insólito imperialismo; aparece cuando más necesaria es una labor de  cooperación, y cuando se necesita edificar con acciones y pensamientos de noble civismo y de abnegación sin límites”. (¿Nos interpela este mensaje?)

De los intereses y proyectos que hay detrás de la migración ilegal haitiana, las mujeres  deben estar enteradas, no pueden vivir a espalda de esa realidad, deben, más bien, crear sus propias iniciativas, como por ejemplo una red en defensa de la soberanía.

Hay que poner oposición férrea  contra el gobierno dominicano  que entra en componendas  con intereses internacionales que solo están a favor de Haití. Todos los días surgen nuevos intentos  de resolver la crisis haitiana con nuestras espaldas. En el mes de octubre del 2017 se recibió la información de que  se está trabajando para afinar la colaboración de la misión policial de la ONU, Policía nacional de Haití, y policía dominicana, con fines de fortalecer mecanismo de cooperación. Se trata de que los cuerpos policiales y la ONU, van a formar un cuerpo policial fronterizo para vigilar la línea divisoria, y “prevenir el delito y el crimen organizado”.

La iniciativa cuenta con el apoyo  del gobierno de Canadá, y  surge en momentos en que,  después de 13 años, se despide de Haití la Minustah, Misión de Estabilización de lasNaciones Unidas en HaitíA esta noticia no se le ha dado mucha cobertura, pues el entretenimiento es la corrupción, la impunidad  y la delincuencia. Sin embargo la información y los aprestos para los trabajos, hay que verlos con desconfianza, con reservas, pues ¿desde cuándo a Canadá le interesa lo que pase en nuestra frontera?. ¿Qué interés puede tener la policía haitiana en nuestra frontera, que no sea facilitar el paso ilegal de los suyos’?. Todo esto es posible cuando existen autoridades sumisas, y que además actúan como quien no tienen nada que defender.

Canadá es una de las naciones interesadas en que Dominicana resuelva los problemas de Haití, dejándose fusionar tranquilamente con ese país. Ya no saben de qué manera operar para lograr sus planes. Por tal razón las mujeres y el resto del pueblo dominicano, deben acostumbrarse a recelar, temer y desconfiar de cualquier proyecto o iniciativa que, involucrando a Republica Dominicana con Haití, estén siendo auspiciados por ONU, OEA, Canadá e incluso por España. Ninguno de estos países aspiran a nuestro bienestar, sino al de Haití.

En el mandato de la hora, una avalancha de propuestas de mujeres para salvar al país, sería lo más plausible. El pueblo ve con simpatía a la mujer que se pronuncia a su favor, por lo que, tanto su discurso como su actitud frente al problema de la migración haitiana, puede hacer la diferencia. Que esas voces de militantes políticas y sociales se haga sentir,  en el espacio social, asumiendo un papel proactivo,  y que lo hagan con independencia, y si es posible, al margen de sus partidos, asumiéndose como ciudadana comprometida con el porvenir y los intereses nacionales.

En este caso, reitero el llamado a las mujeres del Foro Nacional de Mujeres de los Partidos Políticos de la República Dominicana, pues un instrumento como este obliga a estas mujeres a no ser indolentes, pues sus Estatutos les dan autoridad, autonomía, y la previenen contra cualquier actitud de insensibilidad e indiferencia, mas bien las invita a ser proactivas, y a defender el mayor bien heredado, su patria.

Melania Emeterio R, Agosto 2017

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